Alimentos para hidratar a los niños en verano

Las altas temperaturas del verano pueden suponer riesgos para los más pequeños. Uno de ellos es la deshidratación. Por este motivo es aconsejable que prestemos atención a una serie de alimentos, que nos ayudarán a disfrutar de las agradables horas estivales, en las mejores condiciones posibles.

Existe un grupo de alimentos muy eficaces para mantener no solo una dieta saludable para nuestros hijos sino que, a su vez, nos ayudarán a mantenerlos hidratados.

Las frutas, verduras y hortalizas, ricas en agua y nutrientes, constituyen una buena opción en esta época tan calurosa. Entre las frutas podemos destacar, en primer lugar, la sandía, cuyo contenido acuoso alcanza el 92 por ciento. Le siguen, en este sentido, la fresa, el pomelo, el melón, el melocotón, la piña, la naranja, el albaricoque, la ciruela y la manzana, todos con más del 80 por ciento de contenido en agua.

Podemos también escoger diferentes verduras y hortalizas que contienen más del 90 por ciento de agua, a la vez que son ricas en fibras, antioxidantes y minerales como la lechuga, las espinacas, el apio, la col, el pepino o los calabacines.

Por supuesto, no debemos olvidar en la dieta veraniega, los pescados blancos y azules, los huevos, los mariscos, el pollo y el jamón, cuyos contenidos hídricos varían entre el 60 y el 80 porciento.

Finalmente, las galletas, el arroz y las legumbres se encuentran dentro del grupo con menor contenido en agua.

Tengamos en cuenta que, tanto las frutas como las verduras, es preferible tomarlas crudas, ya que de este modo conservan mejor sus componentes esenciales y pueden, a su vez, consumirse en forma de zumos, muy saludables y refrescantes.

Disponemos en el mercado de multitud de alimentos adecuados para ayudarnos a sobrellevar las altas temperaturas, de tal modo que nutrir a los niños debidamente, conservando los buenos hábitos y conjugando lo sabroso y divertido con lo sano, no es una tarea tan difícil.

Es preciso que los adultos nos impliquemos de lleno en las buenas costumbres alimenticias y eduquemos a nuestros chicos en la correcta utilización y combinación de las diferentes opciones. No solo estamos contribuyendo a su salud actual, sino también a la salud futura y a la de sus descendientes.