Aprender sobre alimentación en los colegios

La creciente preocupación por la obesidad infantil y la mala nutrición, hacen necesario abordar tal problemática desde diferentes ámbitos sociales. Uno de ellos es el ámbito educativo.

Los niños pasan gran parte de su vida en las escuelas y este espacio es de vital importancia para abordar la temática de la alimentación desde diferentes vertientes y abarcando todas las etapas del ciclo educativo.

La información es fundamental. Sin ella no podemos avanzar hacia un campo de orientación adecuado. La comprensión desde temprana edad de los valores esenciales y necesarios para aportar al cuerpo los nutrientes apropiados que le aporten salud y bienestar toma, hoy día, una importancia crucial.

Estamos asistiendo a un gran cambio de ciclo en lo referente a costumbres. La gran revolución en las comunicaciones, con las redes sociales e internet como protagonistas, han propiciado que se abra un abanico de posibilidades culinarias interconectadas desde diferentes regiones. Así, seguimos hábitos y tendencias distintos, a menudo sin conocimientos suficientes que nos permitan profundizar adecuadamente sobre los valores nutricionales de lo que ingerimos.

Por otra parte, nos vemos abocados a un ritmo de actividad mucho mayor que antaño, donde los tiempos que se disponen para un consumo adecuado de alimentos está cambiando. No podemos dedicar el tiempo suficiente a cocinar y recurrimos mucho más a productos elaborados o de rápida cocción. En general, cuanto mayor es el valor calórico de un alimento, menor es su valor nutritivo, ésta es la característica principal de la comida rápida.

Es posible combatir los malos hábitos e introducir en la conciencia de los más pequeños aquellas costumbres más adecuadas. Los colegios constituyen un lugar idóneo, no solo para impartir asignaturas de alimentación y nutrición, sino incluso para introducir en los comedores escolares aquellas nociones que les están inculcando en las aulas. No hay mejor modo de aprender que practicando.

Finalmente, no debemos olvidar que el ejercicio físico, también en declive hoy en día, ha de mantenerse e incluso incrementarse para combatir el sedentarismo y el excesivo uso de las nuevas tecnologías por parte de los más jóvenes. Una buena alimentación debe estar ligada, indiscutiblemente, a otros hábitos saludables como la práctica de deportes.