¿Cuáles son las necesidades nutricionales de los bebés durante el primer año?

Aproximadamente un 65% de los niños se alimentan exclusivamente con leche materna en los primeros 6 meses de vida. Existen estudios que indican que una nutrición adecuada durante los dos primeros años, reduce drásticamente la mortalidad, así como el riesgo de padecer enfermedades crónicas.

La lactancia materna es esencial en los seis primeros meses de vida, aportando múltiples beneficios entre los que destacan la protección contra infecciones gastrointestinales, favoreciendo la menor probabilidad de padecer sobrepeso en el futuro.

A partir de los 4 meses, las necesidades nutricionales del lactante comienzan a variar y se hace necesario introducir alimentación complementaria; no obstante, es recomendable mantener la alimentación con leche materna hasta los 24 meses.

El primer alimento no lácteo que se introducirá serán los cereales, que contienen principalmente, hidratos de carbono y, en menor medida, proteínas, vitaminas y minerales. Se pueden preparar con leche materna o de continuación y es preferible que no contengan gluten hasta los 6 meses.

Hacia el 5º mes, se incorporarán a la dieta las papillas de frutas que aportan fibra y minerales y aproximadamente sobre el 6º mes se añadirán los purés de verduras y hortalizas, ricos en vitaminas y minerales. Entre los 9 y los 11 meses se introducen la carne y el pescado, pudiendo elaborarse purés muy ricos a nivel calórico con fibras, sales, vitaminas y minerales como el hierro.

Es muy importante que el nivel de sal introducido sea muy bajo y los niveles de agua se mantengan equilibrados. Entre los 6 y los 12 meses el niño necesitará entre 800 y 1000 ml de agua por día. Sin embargo, entre los 0 y los 6 meses, se considera que sus necesidades de agua quedan cubiertas con la lactancia materna. No debemos olvidar que el lactante presenta un mayor riesgo de sufrir deshidratación que un adulto debido a su imposibilidad para comunicar la sensación de sed.

Tengamos en cuenta, que la alimentación recibida durante el primer año, es fundamental para la salud y el buen desarrollo del bebé.