La comida, un vínculo para que nuestros hijos conozcan otras culturas

Las vacaciones suelen ser la excusa perfecta para viajar, además de que disponemos de tiempo suficiente para ello. Decimos adiós a la rutina y nos ponemos en marcha hacia lugares, a veces desconocidos. Es el momento perfecto para incorporar nuevos aprendizajes, nuevas experiencias y aproximarnos a otras culturas y costumbres para conocer de cerca sus particularidades.

Entrar en contacto con pueblos distintos, nos enriquece como seres humanos, da igual la edad que tengamos, viajar nos permite conocer singularidades de culturas distintas.

Realizar viajes es una actividad apasionante si tenemos niños, pues a ellos les resulta mucho más fácil asumir lo aprendido y hacerlo suyo. Realmente, el mundo tiene muchas opciones que ofrecer a los más pequeños y lo saludable es conocer y aceptar las diferencias de todos los que compartimos este maravilloso mundo.

Es frecuente que en nuestros viajes tengamos la oportunidad de probar alimentos nuevos. Según donde nos encontremos, la comida puede llegar a ser muy diferente a lo que estamos acostumbrados, pues la alimentación siempre está en consonancia con el clima y con los productos autóctonos. Gracias a esto podemos incorporar a nuestra dieta sabores distintos, productos novedosos o formas de cocinar alternativas. Todo vale en ese maravilloso rincón de la sabiduría culinaria, donde podemos encontrarnos con una variedad exquisita y significativa de enfoques.

Lo importante es estar abiertos a probar los ingredientes que nos encontraremos en nuestros recorridos; de esta forma enriqueceremos nuestro paladar con texturas, olores y sabores, a veces, inimaginables.

Así por ejemplo, si nos aproximamos a climas muy calurosos, podremos degustar una amplia gama de frutas exóticas, tropicales y preparados ricos en condimentos naturales. Si por el contrario, nuestro destino se dirige a zonas de la tierra más frías, las calorías que consumiremos aumentarán y, en vez de tomar alimentos menos calóricos con alto contenido acuoso, necesitaremos carnes, asados, caldos o potajes, más ricos en grasas.

Existe un abanico significativo de ofertas gastronómicas en el mundo que podemos disfrutar junto a nuestros hijos; ayudémosles a disfrutar de la diversidad, también culinaria.