Cómo hacer marketing casero para que los niños coman verduras

¿Por qué a los niños no les gustan las verduras? ¿Por qué se resisten a comer una parte importante de nutrientes necesarios para su salud? ¿Por qué prefieren comer comidas ricas en grasas o dulces elaborados antes que la comida tradicional que les ofrecemos en casa?

A estas edades, debemos prestar especial atención al tipo de sustancias que sus cuerpos necesitan. Están creciendo, la alimentación fundamental pasa por nutrir sus cuerpos para que tengan energía y vitalidad, para que descansen correctamente y para que su sistema inmunológico se encuentre fuerte y resistente.

Los niños buscan sobre todo el gusto a la hora de comer; de ahí la importancia del sabor. Por este motivo es habitual verlos correr para comer dulces y, sin embargo, protestar más a la hora de comer lo salado.

Intentar que comprenda la necesidad de una dieta equilibrada y nutritiva puede ser una batalla complicada, pero si “disfrazamos” nuestras razones y las vestimos de colores divertidos podemos facilitar el proceso. No olvidemos que se trata de niños, y el juego y el divertimento deben estar presentes en esta etapa de su vida de un modo esencial. Por ello es preciso un esfuerzo doble en lo que concierne a la alimentación si deseamos que coman los alimentos adecuados que necesitan y no busquen una satisfacción fácil y rápida a través de ellos.

Si echamos mano de nuestra imaginación y acudimos a ciertos trucos será más fácil conseguir nuestro objetivo. Podemos, por ejemplo, decorar los alimentos de tal modo que les resulten atractivos y divertidos; prueba a formar caras con las verduras y hortalizas, decorándolos y formando composiciones que les parezcan divertidas o que incentiven su imaginación recordándoles a sus personajes preferidos de dibujos animados, ¡seguro que mirarán el plato de una forma distinta!

Otra buena salida es fomentar que nos ayuden en la cocina, enseñándoles las particularidades y los valores nutritivos de cada alimento. En esta línea, también podemos fomentar que nos acompañen a hacer la compra y nos ayuden a elegir los alimentos necesarios para cocinar.

Si usamos la imaginación y no la imposición tendremos más posibilidades de conseguir nuestros objetivos a la hora de fomentar una dieta saludable y nutritiva entre los más pequeños.